miércoles 21 de diciembre de 2011

Por entero


A veces, no siempre, nos permitimos ser la mitad de lo que somos, dejando la puerta abierta a la posibilidad de no ser nada.
Por dentro identificamos el principio y lo amarramos a la idea. Pero luego, Paquito,  nos tragamos la posición por no  chocar con muros hechos de amigos, compañeros de trabajo, familia u observadores que nunca compartirán las acciones emanadas de nuestra conciencia.   En esos casos recurrimos a la figura del comedimiento, de la madurez o de la  tolerancia para justificar la escisión.
Paradoja.  Por salvar relaciones o cosas (¿algo más?), comenzamos a no ser, o a ser por la mitad. Es cuando aquello que señalamos como la razón, como un paso libre y premeditado, muere antes de convertirse en la luz que creemos imprescindible para la construcción de una colectividad más justa, dirigida por la fuerza de la verdad y el bien común.
Parecería que estuviéramos esperando mejores momentos, que sólo se debe mostrar la entereza en circunstancias especiales. “Llegará la el tiempo preciso, no te desesperes”, nos decimos, querido Paquito, pero ni siquiera nosotros mismos tenemos fe en nuestras palabras. ¿Por qué, muchachillo? Porque en esta realidad que intentamos describir y comprender nada surge de la nada. El día en que podamos ser a plenitud sólo existirá cuando nosotros lo construyamos. Por eso es tan preciso que nos dejemos de rodeos, de paños tibios, de acomodamientos, de lavados de conciencia, y comencemos a ser en todas partes, en todo momento, sin miedo a las consecuencias.
Al final ganaremos de todos modos, porque habremos sido lo que libremente decidimos ser, y no una voz quejona que se dejó arrastrar por el dictamen de una realidad diseñada a imagen y conveniencia de unos cuantos perversos y perversas. Ya es hora, Paquito. Seamos, con la mente y el corazón abiertos a las implicaciones. 

Jhonatan Liriano

jueves 29 de septiembre de 2011

Este barrio no es mío



Este barrio no es mío. Pero tampoco es de nadie.

No tiene dueño ese asfalto blanquecino de la calle, ni la acera estrecha que recoge los pasos de tanta gente fugaz.

Los vecinos de aquí son leyendas, construcciones prejuiciadas que sueltan el saludo como piensan el respiro.

¿Quién podría reclamar la posesión legítima de estas puertas cerradas al día, a la tarde, a la noche? Hierros coloridos amplían la tristeza de nuestra distancia. Protegen los hogares del repentino delincuente, capaz de llevarse la vida aunque la deje intacta.

Por este barrio hasta el aroma a café se queda escondido. Lo huelo asomarse con el alba, altanero y dinámico, pero nunca lo encuentro hecho taza de buen vecino, mucho menos estrategia de acercamiento.

En este barrio, llamado eufemísticamente urbanización, ni siquiera hay un parque. Hay una esquina selvática donde no juega el niño, donde no se besan los novios, ni se enfrentan los sueños. Cervezas y estruendo la arrastran a la figura de una cantina cualquiera. Y hasta los cantineros saben que un parque no es una cantina.


Si estoy en este barrio es porque no tengo otro. El que tuve lo dejé parqueado junto a la adolescencia, el mismo día en que salí a buscar los habilidades, y con las habilidades el moro. Ahora vivo aquí, en esta vaina que no es barrio ni urbanización ni nada, entre una mezcla de carnes y concreto. Entro y salgo como por un túnel desierto del que nada me importa, y al que nada le importo.

No quisiera ver a mis hijos creciendo en esta nada. Tengo que volver a mi barrio, o por lo menos construir uno mío.
Jhonatan Liriano

miércoles 7 de septiembre de 2011

Perlas y Margaritas

Aquí les dejo el más reciente artículo publicado en el blog de El Caribe que acoge mis ideas.  (Perlas y Margaritas).

 

Descaro con "Hechos, no palabras"

 
Jhonatan Liriano
 
El Gabinete de Comunicación de la Presidencia ha publicado recientemente, en páginas completas de los más importantes periódicos de circulación nacional, una serie de artículos bajo el título "Hechos, no palabras".

Si usted no es dado a leer los diarios, sepa que el contenido de la serie propagandística  también se reproduce, con la misma frase estridente como estandarte, en programas televisivos.

En cada entrega el Gobierno compara el comportamiento que tuvo el precio de un artículo de la canasta básica durante la gestión de Hipólito Mejía (2000-2004), de nuevo candidato presidencial por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), con el registro de precios del mismo artículo durante las dos últimas gestiones de Leonel Fernández y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

¿Para qué el Presidente aprobó este paquete de propaganda política? ¿Para educar a la población en materia de observación microeconómica? ¿Para explicar a los diferentes sectores de la sociedad la utilidad histórica de archivar los precios del plátano, el arroz, los huevos, la leche, el aceite o la habichuela? ¿Cree usted que el excelentísimo Presidente de la República pretende dar un informe de rendición de cuentas agostero desde las alturas de septiembre? Seguir 
 
 
 
 
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"Vamos lento porque vamos lejos"

Jhonatan Liriano Lizardo
*Humano*
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lunes 8 de agosto de 2011

Porque estás ahí



Si eludo a las luciérnagas 
que me salen al camino 
o si rompo los silencios
que me puedan convenir

si prefiero calle y gente
a confort envilecido
o si enfrento la injusticia
sobre casa que es ajena
 
no es que piense ser más fuerte
en mis pasos solitarios
ni pretendo ser martillo
en pared de corrupción.

Si mis manos van forjando,
con amor, otros senderos,
o mis rifles se encarrilan
al origen del dolor

nunca pienses que soy tonto
pretencioso del martirio
ni payaso que se duerme
en laurel de vanidad
 
Porque estás ahí me crezco,
voy henchido de valor.
Porque estás ahí reclamo
la justicia y la razón.

Porque no me falta verte,
ni escucharte ni tocarte
para tener la certeza
de tus pasos junto a mí.

Porque estás ahí mi frente
se levanta orgullosa
y mis brazos siempre esperan
aquel día que vendrá

Jhonatan Liriano