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lunes, 8 de noviembre de 2010

Educación da Poder

Imagen tomada de blog.fotocommunity.net
La educación es acceso al poder. Es el desarrollo de las habilidades de la persona, y la adquisición de las herramientas que le permiten comprender y enfrentar las circunstancias sociales y naturales de su tiempo.

Sin educación el genio humano queda sepultado bajo las acciones desorganizadas e impulsivas del instinto.

Quienes conocen acostumbran tomar las decisiones más convenientes. Quienes no conocen se mueven en el ámbito de la incertidumbre, y de la incertidumbre pasan al miedo, que es el terreno donde los viles imponen las cadenas de la dependencia.

Fueron los hombres y mujeres mejor educados de Francia los que presentaron e impusieron las ideas que cambiaron el curso de la historia  durante la Revolución de 1789. Los países pobres de Asia que a finales del siglo pasado dieron más importancia a la educación hoy son ricos e indispensables actores del mercado mundial.

En Latinoamérica, Chile, Argentina y Brasil están entre los más cercanos ejemplos de aplicación de esta fórmula que no falla.

Y si no falla ¿por qué un país pequeño y vulnerable como República Dominicana no termina de asumir la educación como la respuesta a sus principales problemas?  Sencillo. La educación es poder, y el poder no se pide ni se regala. Se construye o se toma.

Los grupos que manejan las estructuras del Estado no necesitan una población mejor educada, porque sería una población más exigente, más atenta a las andanzas de sus representantes, que no iría a las urnas electorales motivada por una botella de ron ni por una funda de alimentos del programa de Asistencia Social de la Presidencia.

La educación mejora la condición humana, pero sus resultados no son tan concretos como las carreteras, los puentes y los elevados que suelen presentarse en las campañas. No es un árbol que dé frutos a corto plazo, como los preferidos por los oportunistas que  abundan en el sistema de partidos de esta República de las Maravillas.

Nuestros gobernantes, caudillos sin caballos ni revólveres, no dedicarán sus mejores esfuerzos al sector educativo mientras tengan que saciar el hambre de sus organizaciones, de los partidos aliados, de la deuda externa y los organismos internacionales, y la suya propia. En esta lógica, el poder no se mantiene haciendo lo correcto, sino lo que es conveniente.

Por estas y otras tantas razones, la entrega de mayores recursos al sector educativo no será una decisión de la clase política nacional. Será una imposición de la ciudadanía consciente.

La gente tendrá que buscar la forma de obligar a que sus representantes  prioricen la inversión en la fórmula que siempre trae el desarrollo de la mayoría como beneficio. La educación es distribución de poder.  

Por Jhonatan Liriano

martes, 3 de febrero de 2009

Consejo para un muchacho


Esa cara de perro amarrao la deja pa’ mi velorio, mi hijo, que por ahí viene. El sábado está muy bonito para que vengas a dañarlo con tus refunfuños y tu aburrimiento. Se supone que los jóvenes se caracterizan por ser alegres, dinámicos y llenos de energía, pero tú, Paquito, últimamente andas más cascarrabias que yo, que soy un viejo to’ chueco. Te he dicho como quinientas veces que no debes amargarte la vida con los actos vergonzosos que comenten los dirigentes políticos de esta República de las Maravillas. Esos sinvergüenzas serán juzgados por el dedo implacable de la historia. Y el momento para el cambio que tanto desean tú y tus amigos llegará a su tiempo. Recuerda que los fundadores de este paisito eran muchachos y muchachas como ustedes. Con obritas de teatro y actividades culturales, los héroes nacionales se metieron al gobierno invasor en un bolsillo. Canalizaron las emociones y las fuerzas juveniles de las que gozaban a través de una estrategia bien elaborada que permitió que, una memorable noche de febrero, esta isla se dividiera en dos, para bien de nosotros. Bueno, sabes más que yo de ese tema, fuiste el que me contó la historia completa de Juan Pablo Duarte un día que volviste del liceo vuelto loco, entonando himnos y deseoso de cambiar la nación, y el continente, y el mundo, y todo el sistema solar. “Por desesperada que sea la causa de mi Patria, siempre será la causa del honor, y siempre estaré dispuesto a honrar su enseña con mi sangre”, declamaste cuando entraste por el patio con un bigote postizo en tu rostro, pintado con pasta de limpiar zapatos. ¡Ay!, casi me hago pipi de la risa con aquella imagen, aunque confieso que me contagiaste de la esperanza que te brotaba a cántaro por los ojos. Esa esperanza es la que no debes dejar morir. Los jóvenes no pueden permitirse el desaliento y el cansancio. Están llamados a propiciar los cambios sociales y políticos que la República de las Maravillas necesita y merece. ¿Qué oportunidades ni oportunidades? Tú crees que quines se enriquecen explotando al pueblo o los que aprovechan su estadía en el Estado para amasar fortuna dan oportunidades? No, mi hijo. No supliquen por espacios, fabríquenlos. Como ya el uso del trabuco pasó de moda, usen la palabra. Ármense con la honradez y los sueños que los charlatanes dejaron tirados en el olvido. Cuando comiencen a movilizarse, los acomodados intentarán silenciar sus pasos y amedrentarlos, pero una balsa de gente seria e indignada levantará su voz para acompañarlos. Hasta nosotros, los viejos que estamos “jartos” de ver cómo un grupo de traidores saquean y maltratan nuestra tierra, caminaremos a su lado. Levanta la mirada, Paquito, y llama a tus amigos. Este hermoso sábado está perfecto para comenzar a llenar a nuestra Patria de verdaderas maravillas.
Por Jhonatan Liriano.